Sergio Felipe García Hernández
21 Octubre 2018•Actualizar: 22 Octubre 2018
Una Corte de Santiago de Chile ordenó a la iglesia católica de su país indemnizar a las víctimas de abusos sexuales del exsacerdote Fernando Karadima, quien fue expulsado del sacerdocio por el papa Francisco a finales del pasado mes de septiembre.
El tribunal consideró que la iglesia obstaculizó las investigaciones contra Karadima, que fue hallado culpable en 2011 de cometer abusos sexuales, sucedidos en la parroquia El Bosque, en la comuna de Providencia, hace más de 30 años, y cuando sus delitos habían prescrito.
El diario La Tercera de Chile detalló que la indemnización impuesta a la iglesia católica fue aprobada en un fallo de forma unánime por los ministros Miguel Vásquez, Javier Moya y el abogado integrante Jaime Guerrero.
Los jueces, con su decisión, aprobaron una demanda a favor de la indemnización de las víctimas de Karadima, entre las que se encuentran James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo, quienes también lideraron las denuncias contra el sacerdote pederasta ante el Vaticano y Francisco.
Cruz en sus redes sociales calificó el fallo como histórico al considerar que demuestra que la iglesia católica chilena como institución promovió el encubrimiento de los abusos sexuales de Karadima.
“Iglesia pierde y se admite encubrimiento, negligencia y mentiras. Desde hoy hay un mundo más seguro para los niños”, manifestó Cruz.
La institución católica deberá pagar unos USD 662.000 por el daño moral a las víctimas, traducido en la mayor compensación económica en la que se ha visto comprometida hasta ahora en Chile.
El pasado mes de enero, Francisco recibió fuertes críticas en su visita a Chile por defender al obispo Juan Barros, quien fue acusado en su país de encubrir los abusos sexuales de Karadima.
El papa, ante los reclamos, llamó a principios de abril a los 34 obispos chilenos a Roma para conversar sobre las denuncias contra el obispo Barros, de la ciudad de Osorno, que se cumplió en mayo y en donde todos los citados pusieron sus puestos a disposición de Francisco.
El llamado a todos los obispos chilenos a Roma no tenía precedentes en el Vaticano, donde un papa nunca había citado a la totalidad de los cardenales de un país. Francisco hasta el momento ha aceptado la renuncia a sus cargos de siete de los obispos de la cúpula eclesiástica chilena, entre los que se encuentra Barros.