Seyit Ahmet Aytaç
14 Noviembre 2018•Actualizar: 15 Noviembre 2018
La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, le pidió este martes al gobierno de Bangladés frenar sus planes de repatriar a más de 2.200 musulmanes rohinyá de vuelta a Birmania.
Bachelet advirtió que el regreso de la minoría a su país sería una violación al derecho internacional y pondría sus vidas y la libertad de los rohinyá en grave peligro.
“Los refugiados de Cox’s Bazar son víctimas de violaciones de derechos humanos cometidas en medio de la violencia que surgió en agosto de 2017, la cual llevó a la huida de más de 725.000 personas. Muchos han sido testigos del asesinato de miembros de sus familias y la quema de sus hogares y aldeas”, declaró Bachelet.
“Los refugiados han manifestado repetidamente que no desean regresar bajo las condiciones actuales. Muchas de las familias de refugiados en lista para regresar están encabezadas por mujeres o niños”, indicó la alta comisionada.
La expresidenta de Chile recordó que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos sigue recibiendo reportes de violaciones a los derechos de los rohinyá que quedan en el estado de Rakáin al norte de Birmania, incluidos presuntos asesinatos.
“Estamos siendo testigos del terror y del pánico entre aquellos refugiados rohinyá en Cox’s Bazar que están en un riesgo inminente de regresar a Birmania en contra de su voluntad”, señaló Bachelet. “Expulsar por la fuerza o devolver a los refugiados y solicitantes de asilo a su país de origen sería una clara violación del principio legal básico de no devolución, que prohíbe la repatriación cuando haya amenazas de persecución o riesgos graves para la vida y la integridad física o la libertad de las personas”.
La alta comisionada le hizo un llamado al gobierno de Birmania para que demuestren seriedad y disposición de crear las condiciones de regreso de los refugiados, abordando las causas de raíz de la crisis en el estado de Rakáin, en particular, la discriminación sistemática y la persecución a la minoría musulmana.
Los rohinyá, descritos por la ONU como la población más perseguida del mundo, se enfrentan a crecientes temores de ser atacados después de que docenas fueran asesinados, víctimas de violencia comunitaria en 2012.
El 25 de agosto de 2017, el Ejército de Birmania lanzó una gran operación de represión en contra de la minoría étnica musulmana, causando la muerte de aproximadamente 24.000 civiles y forzando a otros 750.000 a huir hacia Bangladés, según un reporte publicado por la Agencia de Desarrollo Internacional de Ontario (OIDA).
Más de 34.000 personas fueron arrojadas al fuego, mientras que más de 114.000 fueron golpeadas, según la investigación. Además, aproximadamente 17.718 mujeres y niñas rohinyá fueron violadas desde que el Ejército y la Policía de Birmania atacaron sistemáticamente al grupo más perseguido del mundo.
Los refugiados escapan de operaciones en las cuales las Fuerzas Armadas y hordas de budistas han asesinado hombres, mujeres y niños, saqueado hogares y quemado aldeas enteras.
En un informe, los investigadores de la ONU dijeron que tales violaciones podrían constituir crímenes de lesa humanidad.
La ONU documentó violaciones masivas en grupo, asesinatos (incluso de bebés y niños pequeños), brutales palizas y desapariciones cometidas por personal de seguridad.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.