Zeynep Hilal Karyağdı
03 Abril 2018•Actualizar: 04 Abril 2018
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en su cuenta de Facebook, informó que se canceló el acuerdo alcanzado con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en el que 16.250 inmigrantes africanos serían enviados a países occidentales.
Netanyahu expresó que la decisión fue tomada después de una reunión donde se evaluaron los aspectos positivos y negativos del trato con las partes interesadas. Al encuentro asistieron el ministro del Interior, Aryeh Deri, y un miembro de alto rango de la Región Sur de Tel Aviv, donde vive una gran cantidad de inmigrantes africanos que buscaban asilo.
El primer ministro subrayó que se seguirán buscando nuevas soluciones para quienes solicitan asilo.
En una declaración que hizo Netanyahu el mes pasado, describió la llegada de inmigrantes africanos a Israel como "mucho peor que los ataques terroristas violentos".
De acuerdo con las cifras arrojadas por la Autoridad de Inmigración e Incorporación de Israel, actualmente hay unos 55.000 migrantes o solicitantes de asilo en Israel, de los cuales un 90% proviene de Sudán o Eritrea.
La mayoría de ellos llegó a Israel (desde Egipto) entre 2006 y 2013, antes de que se erigiera una barrera de seguridad a lo largo de la frontera entre Israel y la península del Sinaí en Egipto.
Desde 2012, Israel ha deportado a cerca de 20.000 de los casi 60.000 migrantes africanos que ingresaron al país antes de que fuera erigida la barrera de seguridad fronteriza.
Según indican cifras israelíes, de las 13.764 solicitudes de asilo que se han recibido desde julio del año pasado, solamente le han concedido un estatus oficial de refugiados a 10 eritreos y un sudanés.
El parlamento israelí (Knéset) aprobó la ley en diciembre de 2017 que permite que los inmigrantes ilegales sean expulsados del país. En consecuencia, estableció que los inmigrantes que no estaban "dispuestos" a ser deportados fueran encarcelados, pero esta práctica fue detenida por el Tribunal Supremo de Israel.
La presión que ha ejercido Israel para deportar refugiados parece no tener precedentes. Ningún otro país ha buscado enviar a solicitantes de asilo a un tercer país por medio de acuerdos que no son sujetos al escrutinio judicial o público.
*Carolina Zúñiga contribuyó a la redacción de esta nota.