Şerife Çetin
22 Diciembre 2018•Actualizar: 22 Diciembre 2018
El Consejo Europeo agregó este viernes a siete oficiales militares birmanos a su lista de sanciones por supuestas violaciones de derechos humanos.
El Consejo emitió un comunicado en el cual dice que busca adoptar más medidas restrictivas contra altos oficiales militares y de la guardia fronteriza en Birmania por abusos contra los derechos humanos.
Las sanciones incluyen el congelamiento de bienes y prohibiciones de viaje, afirmó el comunicado.
“Los individuos sujetos a las sanciones son parte del ejército birmano y policías fronterizos. Están en la lista por serias violaciones a los derechos humanos cometidas en contra de la población rohinyá, miembros de otras minorías étnicas y civiles”.
“Estas sanciones se dan después de que fueran publicados los hallazgos hechos por una misión independiente internacional del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y reportes que concluyen que serias violaciones fueron cometidas en los estados Rakáin, Kachin y Shan”.
“Esto lleva el total de personas sancionadas por violaciones serias a los derechos humanos en Birmania a 14”.
El consejo extendió una prohibición a la venta de armas y equipos que pueden ser usados para la represión interna en Birmania el pasado 26 de abril.
Los rohinyás son un pueblo originario del occidente de Birmania, cuya población se calcula entre 1.500.000 y 2.000.000. La mayoría de ellos practica el Islam, aunque existen minorías budistas, hinduístas y cristianas.
Aunque después de la independencia de Birmania del Reino Unido, los rohinyás fueron reconocidos como uno de los grupos étnicos constituyentes del nuevo Estado y se les otorgó plenos derechos, desde que la junta militar liderada por Ne Win se apoderó del gobierno birmano en 1962 sus derechos fueron corroídos gradualmente, llevando a varias olas de desplazamiento durante el siglo XX. Las dos principales ocurrieron en 1978 y a principios de los años noventa. La nueva ley de ciudadanía expedida por el gobierno de Birmania en 1982 dejó técnicamente a los rohinyás sin nacionalidad al no reconocerlos como un grupo étnico autóctono.
En el 2012 resurgieron los conflictos étnicos entre musulmanes y budistas en el estado Rakáin, donde vive la mayor parte de los rohinyás en Birmania.
En el 2015, este conflicto, junto a la intervención militar estatal a favor de los budistas, conllevó a una nueva ola de desplazamientos forzosos de miembros de la comunidad rohinyá, se estima que durante ese año más de 25.000 rohinyás abandonaron sus hogares.
Desde el 2017, más de 750.000 rohinyás han sido desplazados forzosamente, la mayoría de ellos se refugiaron en el vecino Bangladés.
*Ahmed Fawzi Mostefai contribuyó con la redacción de esta nota.